visita el cerro juana lainez

El Monumento a la Paz, construido en la cima del collado capitalino Juan A. Laínez, fue un proyecto diseñado por el arquitecto Francisco Prats (también ex alcalde de Tegucigalpa) concebido como complemento al recién construido Estadio Nacional “Tiburcio Carías”. Con proporciones grandiosas y de un concepto simple y modernista, la obra se aprecia desde muchos rincones de la capital.

Puente La Isla, 1949. En el primer plano y a la derecha se aprecia el campo La Isla. En el plano intermedio Estadio Nacional y al fondo cerro Juan A. Laínez.

Puente La Isla, 2007. Al fondo y derecha de la imagen se aprecia Estadio Nacional y a la izquierda cerro Juan A. Laínez. Si se le compara con la foto anterior uno diría que la loma esta reforestada, pero no es así. Estampa fue tomada hace un par de semanas y el collado se aprecia verde, pero recordemos que estamos en temporada de lluvias y buena parte de su verdura es debido a los brotes de zacatales. Aunque más arbolada que en 1949, aún le falta continuar repoblándola con plantas forestales.

Originalmente la idea estaba encaminada a dedicar el monumento al deportista hondureño, pero a medida que se construía, allá en el año 1948, surgieron las especulaciones y unos decían que como el estadio no tenía iluminación en ese entonces, aquella estructura de concreto era un enorme candelero donde se iba a colocar una inmensa candela que daría luz suficiente para alumbrar la cancha en horas de la noche. Otros, políticos adversarios al régimen del General Carías, decían que el monumento por su forma estaba dedicado a los agentes de inteligencia y seguridad del gobierno a los que se les conocían como los “orejas”. Al final, en una comisión que se formó para darle el nombre al simbolismo de la cumbre del Juan Laínez, se sugirió que se le llamara “Monumento a la Paz”, nombre que todavía conserva.

El monumento/mirador consiste en una plaza circular de 50 metros de diámetro circundado por un muro de mampostería de piedra rosada. Sobre el murallón se levanta una solera que sirve para distribuir uniformemente las presiones de un barandal. En el centro de la plaza se levanta el Monumento a la Paz, construidos por 8 columnas de concreto de 25 metros de altura teniendo en su remate dos anillos de unos doce metros de anchura. Inicialmente se concibió que se colocaría un dispositivo especial donde alojar un poderoso reflector que proyectará luz durante la noche.

Acceso a plaza mirador Monumento a la Paz, Tegucigalpa.

El monumento y cerro han sido parte de la vida de los capitalinos y ha tenido momentos oscuros y olvidados. Por años el sitio fue talado de sus árboles y victima de constante de fuegos, pero su situación esta cambiando. Un plan de renovación ideado por la Alcaldía Municipal del Distrito Central incluye su reforestación y la construcción de un megaparque. Sus propósitos son el rescate ecológico de este pulmón de la capital y brindar a Tegucigalpa un lugar de recreo para las familias.

Panorámica desde el monumento. Vista parcial de Tegucigalpa donde se aprecia Estadio Nacional, puente Mallol, barrios La Hoya, Soto, Porvenir, etc. Al fondo cerro El Chile.

Desde hace un año, el Cuerpo de Bomberos de Honduras se ha hecho cargo de la reforestación y protección del cerro. Los esfuerzos se han traducido en la instalación de un vivero en la cima de la loma con más de 10 mil plantas de ocote, grabilla, acacia amarilla, etc. Hasta el momento se han plantado cerca de dos mil especies y se espera crear un bosque urbano de unos 30 mil árboles.

Como se tratara de un megaparque único en la capital, el mismo contará con ocho kilómetros de senderos, un anfiteatro que albergará aproximadamente 15 mil personas, un teatro infantil al aire libre y un área para conciertos. Proyecto requiere de una inversión entre los 150 a los 175 millones de lempiras, todavía no hay presupuesto.

¿Virgen de las latas? Pequeña estatua en medio del vivero del cerro Laínez. Bomberos que cuidan el semillero se dieron la tarea de vestir a la imagen.

El cerro Juan A. Laínez y su Monumento a la PAZ, junto con el collado Picacho y su Cristo Resucitado, son probablemente los iconos más imponentes de Tegucigalpa y símbolos de la ciudad capital que deben protegerse como parte de la identidad de sus habitantes. Pero más importantes aún, son espacios para compartir con toda la familia.

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